Según él, el cambio más importante que Obama está realizando y deberá efectuar es el de adaptarse a la nueva realidad de Internet, mediante la cual los ciudadanos podrán aportar su opinión sobre las políticas del nuevo gobierno e influir en la toma de decisiones. Por el momento, el presidente electo ya ha apostado por hacer partícipes a los ciudadanos en su trabajo, tal y como se vio en la campaña electoral con la recaudación de fondos a través de Internet y la organización de voluntarios, y tal y como se está viendo a diario en Change.gov, donde continuamente abren debates abiertos donde puede participar todo el mundo.
A partir del 20 de enero Obama tendrá que decidir si será el primer presidente que realmente agrupe a millones de ciudadanos de a pie, via Internet, para gobernar escuchando los deseos y preocupaciones de los estadounidenses. Según el autor, una de las iniciativas a seguir es la de la web del gobierno del Reino Unido, en la que cualquier ciudadano puede enviar una petición online que será escuchada y contestada si muchos ciudadanos se adhieren a ella. Precisamente, hace unos días se debatió en el gabinete de Brown una queja colectiva sobre una nueva tasa para viajar impuesta por el gobierno británico.

Otro caso es el del ‘cibergrupo’ australiano de acción GetUp, que tiene más miembros inscritos que cualquier partido político de Australia y por su tamaño, ejerce presión a los gobernantes. Por ejemplo, uno de los objetivos que consiguió esta plataforma fue el de unir a los líderes de los tres partidos políticos más grandes de Australia en un anuncio de televisión sobre el consumo de energía.

Al margen de estas plataformas, lo que sí que está claro es que si Obama quiere tirar adelante su agenda deberá de hacerlo con el apoyo de la ciudadanía. Y para ello, todas aquellas webs que recojan las opiniones de los estadounidenses e inciten al debate serán claves para difundir la voluntad popular.













Al menos en el dibujo, a Obama no se le ve muy convencido...









